DIY: Mesa camilla. ¡Qué cambio!

Hola gatitos, ya hemos llegado al final del verano. No puedo evitar intentar hacer una valoración del mío. Las “vacaciones” fuera de Cáceres han brillado por su ausencia, si no contamos la escapada a Plasencia y Salamanca. Aun así, creo que el balance del verano es positivo. He podido avanzar con mi casa, en Diciembre hará un año que estoy viviendo en ella. He realizado muchos cambios que os he ido mostrando, y otros que vendrán, pero la verdad es que esto parece “la obra de El Escorial”. Pero no tengo prisa, algún día estará todo como quiero.

Mi granito de cambio en las últimas semanas, ha sido en el salón principalmente, como ya os comenté en otra entrada. En la zona de la terraza, que por ahora solo puedo usar en primavera y verano, he instalado un pequeño comedor y un sofá. Aun me falta la mesa para el sofá que planeo realizar con un pallet. Pero hoy os dejo como puede cambiar una mesa con un poco de lijado y pintura.

Materiales.

  • Vieja mesa camilla.
  • Lijadora o papel de lija.
  • Estropajo “nanas”.
  • Pintura acrílica.
  • Lápiz y goma.
  • Pinceles y brochas.
  • Barniz (en este caso mate incoloro).

mesacamilla

 

Instrucciones.

Lo primero a realizar es, lijar la superficie de la mesa. Yo en lugar de la lijadora eléctrica he usado diferentes herramientas porque la mesa tenía pegotes de pintura (espátula) y una pintura verde que he lijado y frotado con el estropajo. Como podéis observar, no está completamente quitada la pintura. Pero lo suficiente como para poder pintar.

Después de limpiar con un paño húmedo la superficie y dejarlo secar aplicaremos dos o tres capas de pintura acrílica sobre el verde.

Ahora viene la hora de hacer el diseño. Yo había estado baranjando diferentes opciones: un símbolo del jing y yang o un sol en espiral. Al final me decidí por el segundo.

Con un lápiz dibujé la silueta de la espiral. Pero, no conseguí hacerla a escala. La había dibujado anteriormente en un papel tamaño folio y sin problema, pero algo tan grande, no me salía. Así es que, podéis adivinar a quién llamé. ¡Supermamá! y ella fue la que empezó con la espiral. Pintando los bordes y yo, coloreando detrás.

Al día siguiente realicé en una vieja cartulina una plantilla de los rayos que quería ponerle al sol, y simplemente lo repasé con un lápiz. Seguidamente lo pinté con pintura acrílica, como ya habíamos hecho con la espiral.

El último paso fue darle un barniz mate incoloro. Y y a tenía lista la mesa del comedor improvisado.

¿Os ha gustado? Como véis, es algo sencillo de hacer pero queda bastante vistoso. Así es que, os animo a que os pongáis mano a la obra y redecoréis vuestra vida.

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