La Felicidad

La felicidad vía @lispeth_

Una vez mas la cortina de humo hacía borrosa la imagen, dos figuras entrelazadas entre si se vislumbraban al fondo del bosque. Cuando el vapor fue desapareciendo se pudo observar como aquellas figuras, que momentos antes parecían humanas no eran mas que dos viejas ramas de un roble. De pronto, algo hizo girar nuestros ojos, en ese bosque, de naturaleza viva pero inamovible, había algo rompiendo las reglas, alguna criatura jugaba entre las ramas de nuestro viejo árbol. Dimos unos pasos para observar más detenidamente a ese animal, que tanto llamaba nuestra atención. Cuando tuvimos suficiente claridad como para reconocer que tipo de ser era mi cuerpo se quedó inmóvil, como si se tratara de un vegetal más que poblaban esa naturaleza muerta.

Lo que mis ojos veían mi cuerpo no podía aceptarlo, lo que mi oídos escuchaban mi mente no sentía entenderlo. Mis compañeros estaban igual de perplejos que yo ante la visión de una figura humana ( o eso parecía ) de no más de 20cm que se balanceaba bocabajo en una rama, cual murciélago, mientras felizmente cantaba:

“¡jiripu! ¡jiripa! ¡que bien lo voy a pasar!
¡jiripu! ¡jiripa! ¡con mis amigos de carnava!”

El tono con el que el hombrecillo cantaba la canción era muy pegadizo y alegre, por lo que cuando me quise dar cuenta todo el grupo que estábamos observándole se encontraba tarareando la canción y bailando en círculo. A la vez recogíamos hojas caídas de los árboles y las poníamos sobre nuestra ropa. De alguna forma, que ni aun hoy logro entender, el pequeño enano nos había hecho disfrazarnos y bailar, y disfrutar. Mientras, él saltaba y brincaba de rama en rama hasta que desapareció de nuestra vista; entonces fue cuando nos dimos cuenta de lo que estábamos haciendo; fue una situación extraña, todos nos miramos tímidamente y sin mediar palabra seguimos nuestro paseo.

Pasó mucho tiempo hasta que volvimos a reunirnos todos en aquella cabaña del lago, y en todo ese tiempo ninguno había sido capaz de hablar de aquel día, pero creí que ya era el momento, y mientras tomábamos un chocolate caliente frente a la cálida chimenea hice la pregunta que todos estaban temiendo: ¿Qué o quién fue aquel ser que nos encontramos?. Nadie supo que contestar, por lo que la segunda pregunta que tenía pensada la deje vagando por mi mente.

El atardecer estaba a punto de llegar y en aquella época del año, otoño, el lago se tintaba de rosa iluminando todo el bosque con su luz, por lo que decidí salir a pasear. Invité a todos, para que caminaran conmigo, pero desde la última vez le habían cogido pánico al exterior de la casa, por lo que me fui sola. Tomé el camino del lago, nadie había pasado por allí en mucho tiempo y el sendero estaba lleno de malas yerbas. Tras vagar por el bosque durante diez minutos llegué al claro que precede al embarcadero. El sol estaba empezando a inundar el agua con sus rayos. Me paré para observarlo detenidamente, cuando de pronto oí el crujir de unas hojas secas y cuando giré mi cabeza vi al mismo hombrecillo, el mismo ser que por arte de magia nos había hecho bailar. Al principio el miedo se apoderó de mí, mi mente quería hablar pero mis labios no se movían, entonces fue el quien me dijo:

“si ser feliz es lo que quieres,
piensa en reír si es que puedes”

Entonces mi alma se llenó con una gran tristeza, el peor sentimiento que había tenido en mi vida; pero una parte de mi intentaba reír, pensar en cosas alegres, aunque su fuerza no era suficiente. Creí que iba a ponerme a llorar cuando de pronto recordé la escena de todos mis amigos y yo bailando, cantando y disfrazándonos con hojas y una gran carcajada explotó en mi boca. En ese momento el pequeño hombre comenzó a dar saltos de un lado a otros mientras cantaba:

” ¡bien por ti, bien por ti
has conseguido ser feliz!”

Y haciendo cabriolas desapareció sin más. Intenté llamarle, pero ya era demasiado tarde. Esa noche, mientras intentaba conciliar el sueño me di cuenta que para ser feliz también necesitas sentir tristeza, y horas antes había conseguido vencer el mas triste sentimiento que jamás había sentido tan solo recordando un momento de locura con mis amigos, así es que llegue a la conclusión de que aquella criatura me había ayudado a descubrir la forma de ser feliz:

” cuando la tristeza se apodere de ti, piensa en todos los buenos momentos que la vida te ha dado, y así el peor de tus sentimientos se volverá algo bueno, algo que ha merecido la pena vivir”

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