De negro a azul

De negro a azul @lispeth_

¿Os preguntáis que es lo mejor de mi profesión?

Domingo 20.12.09, San Lorenzo de El Escorial

Era un día de esos en los que uno piensa que hubiera sido mejor quedarse en la cama. Había comenzado mal desde el principio, nada más abrir mis ojos vi que la luz aun no había sido encendida en la calle, nuestro querido astro había decido irse de vacaciones con la luna, y las nubes eran las dueñas del cielo. Jugaban a moverse lo más rápido posible, pero siempre venía otra detrás, con una forma diferente. Si hubiera sido un día normal, me habría puesto a jugar con ellas, a intentar ver algo real en cada una de ellas, pero, como ya he dicho, no era el día. En lugar de eso me fui a la ducha, a ver si el agua conseguía borrar el sentimiento con el que mi ser se había despertado. Me metí en la ducha, hmm el agua salía muy calentita y mi cuerpo iba estirándose y despertándose poco a poco, cuando ya solo me quedaba enjuagarme, ahí estaba otra señal de un día así, el agua empezó a salir fría y aunque intenté contenerme, un ahogado grito salió de mi boca. Como pude me aclaré y una vez vestida me fui a desayunar, pero claro … la cocina no podía ser menos, tenía que ponerse en mi contra también, no había leche para desayunar, por lo que sin más me volví a mi habitación, y me dispuse a revisar el e-mail mientras hacía tiempo a que mi compi de piso acabara.

No sé muy bien por qué tomé la decisión de mirar el correo, cuando la mañana había ido así; pero bueno, no todo podía ser malo, ¿no?. Pero sí, el mail que con tanta ansia esperaba había llegado por fin, pero eran malas noticias, mis planes para las vacaciones se habían cancelado, mi compañera de viaje tenía que trabajar y no podía venir. Con todo mi cabreo decidí apagar el ordenador y fumarme un cigarro. Mi compañera ya estaba lista y nos fuimos para el colegio; nada más llegar al centro me informan que mis dos horas libres del día ya no eran tal, tenía que hacer sustituciones. ¿Qué más podría pasar? Yo ya esperaba lo peor, pero cuando entré todo cambió. Algunos de mis niños ya habían llegado, y sin razón ninguna al verles, una sonrisa se arrancó de mi triste cara. El verles allí, y notar como con ganas me saludan fue calmando mi enojo y decepción. Además ellos no tenían culpa de mi día negro, así es que puse lo mejor de mi para ellos, y solo para ellos.

Tal vez os preguntéis como fue el día y como acabó. Pues he de decir, que desde el momento que vi a esas pequeñas personillas sonriendo, necesitándome, queriéndome, volviéndome loca, dejándome cuidarlas, mi día pasó de negro a azul clarito. Y al final del día, llegué a la conclusión de que aun el peor día en un comienzo puede resultar un día para recordar al final del mismo.

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