Mercurio, vamos a disfrazarnos

Noche de Mercurio

Mercury

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Ya llegó el miércoles, uno de los días preferidos para Helena por varias razones. La primera, y más común, porque era la mitad de la semana de “cole” y ya se podían ver en el horizonte las horas de juego. Cierto es que Helena era una niña a la que le gustaba ir al cole, disfrutaba con sus compañeros y profesores. Siempre iba y venía con una sonrisa en la cara, tal vez sus viajes nocturnos le ayudaran a ello, ¿no creeis?
La segunda razón era única y especial, esa noche, la de los miércoles, viajaba hasta el pequeño Mercurio. La primera vez que fue tenía miedo de quemarse, pues su abuelo le había dicho que Mercurio era el planeta más cercano al Sol. Pero al llegar allí se llevó una gran sorpresa. Había mucha luz, sí, y el sol parecía un queso Gouda redondito y amarillo. Pero, ¿sabéis qué? ¡No quemaba! Si intentabas acercarte a el para tocarlo, un ejército de pequeños ratones armados con palillos lo defendían. Pero por lo demás no tenía mayor peligro.

Un miércoles al año, alrededor del mes de Noviembre, se celebraba en Mercurio un Concurso de disfraces. Pero no era un concurso cualquiera. Tenía un jurado y un gran premio: un crucero estelar. ¿Queréis saber la temática del disfraz? Cada habitante de Mercurio tenía que disfrazarse como un ser de otro planeta. Los finalistas debían dar las razones de por qué eligieron ese disfraz, y el ganador podrá elegir las 5 paradas del crucero estelar en los planetas que más le gusten.

Disfraces en Mercurio @lispeth_ http://pixabay.com/p-156611/?no_redirect

Disfraces en Mercurio @lispeth_

El resto del año los “Mercurianos” vestían uniformes de carteros, pues ese era el trabajo de los nativos del planeta, repartir el correo estelar. Gracias a ello aprendían mucho de los otros seres vivos y de su cultura y costumbres. Los niños asistían al colegio, donde carteros retirados les enseñaban los mejores trucos, y los normas de etiqueta para desempeñar su futuro trabajo.

En unos de sus viajes Helena conoció a Curina, una niña “Mercuriana” que siempre discutía con sus padres por no querer seguir los pasos de su planeta. Curina quería viajar y ver planetas, buscar lugares escondidos y hallar valles perdidos. Siempre que encontraba a Helena en el poblado la apabullaba a preguntas sobre su planeta y todos aquellos a los que viajaba en las oscuras noches. Helena le contaba mil historias, y así Curina, podía ir conociendo esos planetas que algún día exploraría. Ese era su mayor sueño, poder viajar libre por el Universo.
¿Cuál será el futuro de Curina? ¿Qué creéis vosotros?

 

Si queréis leer los capítulos anteriores solo tenéis que pinchar en “Los Viajes de Helena” en el menú del blog.

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